viernes, 30 de noviembre de 2012

Hermann Hesse - Demian

“Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.”

Mientras tú no le hablas, otro se muere porque le conteste. Mientras tú no quieres salir con ella, otro hace lo que sea para que acepte sus propuestas. Mientras tú no la valoras, otro le hace sentir la mejor mujer del mundo. Mientras tú no la escuchas, otro le aconseja, sabe sus problemas y se preocupa por ella. Mientras tú le haces llorar, otro le hace reír. Mientras tú tonteas con otras, otros le dicen que vale mucho más que tú, que los hay mejores. Mientras tú le dices adiós, otros 15 le dicen “Hola preciosa”. Mientras tú te callas lo que sientes, otro no para de decirle que la quiere. Mientras tú la pierdes, otro la enamora.

Y te va a doler, cuando sonría y no sea por ti. Va a ser cierto ese dicho de que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes…

DOL(Ç)OR




jueves, 29 de noviembre de 2012